













CIUDAD GOBIERNO
El Gobierno de Costa Rica buscaba consolidar varios ministerios en terrenos del MOPT entre Plaza Víquez y la Estación al Pacífico, en un sector del sur de San José en lenta transformación. La escala del programa planteaba el problema central del diseño: cómo absorber tanta área construida sin retirarse de la ciudad.
La propuesta rechaza los dos extremos —el bloque perimetral completo y las torres aisladas en una plaza— a favor de una solución híbrida. Edificios de menor altura definen la Avenida 22, manteniendo la continuidad de la calle y la escala peatonal; volúmenes más altos y puntuales se dirigen hacia la Avenida 20, donde el corredor del tren eléctrico, la feria del agricultor y los edificios patrimoniales del Liceo de Costa Rica configuran una condición más abierta. Entre las dos bandas, un parque lineal crea un tercer espacio urbano — un pasaje y lugar de encuentro que conecta ambas avenidas.
Tres intervenciones urbanas estructuran el espacio público: un corredor biológico que vincula el río María Aguilar con el Parque de la Paz a través de infraestructura subutilizada; el reposicionamiento de la parada del tren eléctrico al este de Plaza Víquez para distribuir mejor los flujos peatonales y conectar con el centro de la ciudad; y la recuperación de los edificios patrimoniales de la Estación al Pacífico como centro cultural y comercial, con el parqueo del INCOFER reubicado para liberar la estructura histórica para las personas en lugar de los vehículos.
Cada edificio sigue una lógica vertical consistente en tres sectores. Los primeros dos pisos —comedores, auditorios, salas de reuniones y locales comerciales hacia la calle— pertenecen tanto a los ministerios como al público, animando los tres frentes urbanos más allá del horario de oficina. Los pisos intermedios son puramente operativos: espacios de trabajo eficientes, flexibles y de alto desempeño. Los dos últimos pisos cambian de altura, ángulo y material, albergando programas compartidos y espacios interministeriales, y estableciendo un diálogo formal con el nivel de calle que otorga a cada edificio su expresión cívica.
Los edificios se giran respecto a la trama urbana para colocar las fachadas vidriadas en orientación norte-sur óptima, resolviendo la iluminación natural en las difíciles exposiciones este y oeste, mientras crean ritmo y porosidad a lo largo de los bordes de calle. Techos verdes, paneles solares, superficies permeables y particiones de madera laminada reducen la carga térmica y ambiental de lo que de otro modo sería una isla de concreto en medio de la ciudad.
Cliente
Proyectos Completos
Fecha del proyecto
2017
Categoría
Institucional · Planificacion maestra · Uso mixto · Residencial · Diseño urbano



